
Desde mi balcón huele a zarzuela ambientada en la restauración borbónica. Miro a la farola, que además de mi vecina es un elemento anacrónico altamente molesto. Pero sólo en días como hoy, rígidos y carentes de eclecticismo. Me mira y me veo. Sin mantón, sin clavel, sin religión... Ya con los brazos en jarras canto que quiero un disfraz.