Dos amigos bellísimos celebraron el sábado una divertida fiesta de disfraces. Como evento reunió muchos de los requisitos cercanos a la concepción que tenía Wagner de sus óperas o dramas musicales. Música en vivo, dramatización, vestuario, danza y duración prolongada. Pero la diferencia radicó en la temática. La literatura medieval germánica fue sustituida por una postmoderna "mitología" occidental, que brindó a mi personaje, Lois Lane, brillantes entrevistas.
R.I.P.

Mientras realizaba esta foto, una sonrisa humanista acompañaba mis reflexiones sobre la universal relación del hombre con el símbolo. Imaginaba a un operario contemplando orgulloso la cima de su montaña de escombros y de pronto, iluminado por un fervoroso arrebato creativo, procedía a su mística coronación. Y en esas me encontraba cuando un distinguido transeúnte ha interrumpido mis meditaciones ilustrando a sus hijos en tono lapidario:
-"Mirad, la muerte de un forjado".
Definitivamente, hoy amo a la humanidad.
Moradas

San Isidro

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